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Museo Jacobo Urso

Club Atlético San Lorenzo de Almagro

Ubicación:  Acceso a Platea  Norte del estadio Pedro Bidegain
SITIO OFICIAL

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Por Alberto Barja
abarja@ciudad.com.ar

@MuseoSanLorenzo

Publicado el 22-06-2020

 
 
El tablero del Alumni
 

La revista Alumni fue un clásico de las canchas argentinas. Desde 1932 permitió conocer en tiempo real el resultado de los otros partidos. En su interior se incluía una clave con una letra para cada equipo...

 


En el Gasómetro, el tablero del Alumni estaba en el
codo entre las tribunas de la calles Mármol y Las Casas

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En esa época todos los partidos se jugaban el domingo y a la misma hora. En segunda división la revista era otra:  El Tablero. En lugar de letras, primero usó signos y luego colores para identificar a los equipos. El tablero del Alumni siempre aparece en las viejas fotos pero, dónde estaban estos tableros en los estadios más emblemáticos de los ’50. En 1951 todos los tableros del Alumni fueron auspiciados por la yerba Nobleza Gaucha, una época en la que la gente iba a la cancha en camión.

La radio portátil terminó a mediados de los años '60 con este ingenioso sistema. Vamos a hablar de una revista que se repartía en la cancha, y que era algo más que una simple revista dominical. Transmitía "en directo" los resultados de los partidos de AFA, sin decir una sola palabra.

En el estadio había un tablero con claves alfanuméricas. Era de chapa, y de él colgaban números y cifras. Un problema del hincha es saber cómo les fue a los otros equipos, sobre todo cuando la suerte del cuadro propio depende de ajenos resultados. Para eso estaba el tablero. para eso estaba la querida revista “ALUMNI”.

A Roberto Traversa, fundador de la revista porteña Alumni, se le ocurrió colocar un soporte gigante de chapa negra, de donde colgaban carteles bien visibles, con letras y números. Corría el año 1932, y el fútbol ya era profesional, aunque la revista llevaba el nombre de un viejo club amateur. Alumni era una revista modesta, de pocas páginas y tapa a dos colores.

En ella se comentaban los partidos, la perfomance de los equipos y el comportamiento de jugadores de las distintas divisiones de la AFA. Para ganar más dinero, o asegurarse la venta de la revistita, se colocó el tablero que "cantaba" los goles. La idea era simple: darle a cada equipo de la AFA una letra. Por ejemplo, si Boca Juniors era la E y River la J, el cartel decía E: 1 – J: 0. Boca le ganaba 1 a 0 a River. En el tablero de arriba, la única foto que hallamos de un "sistema Alumni", vemos que hay chapas que no se han puesto, porque  los operadores están recibiendo novedades. La clave no se sabía en la cancha, y cambiaba cada domingo, para saberla había que comprar la revista.

 

El pregón era un clásico:La clave Alumni,....!!!  la clave”....!!!!  Claro, al comprar la revista ya se sabían los resultados, y para que no se “desparramara” la novedad, se retiraban rápidamente los números, volviéndoselos a colocar ante cada gol efectuado.

En sus mejores días, el cartel se había complejizado considerablemente, con colores y chapas alternativas que se superponían unas a otras, indicando autor del gol, expulsados, goles errados y penales, cada una con su código, cantidad y color.

Dado que el tablero era de superficie limitada, las chapas se superponían, cambiando rápidamente para dejar ver los resultados. Lógicamente, comprada la revista con la clave, el hincha se veía rodeado por cien personas que querían leerle, por sobre el hombro, el oculto jeroglífico en poder del lector.

Si bien es una anécdota, es interesante ver como este sistema –algo parecido a un telégrafo- necesitaba de una coordinación importante. Un telefonista accedía al dato, y a pura memoria subía heroicamente al cartel, allí cambiaba la chapa. Un operador on-line, en cada estadio, era inevitable.

Los teléfonos, a dínamo y ficha, eran ideales para eso, pero se necesitaba una atención constante. Podían hacerse dos goles con pocos segundos de diferencia, y eso complicaba todo. La experiencia del operador era fundamental. El sistema sobrevivio hasta los años 60, ya que la llegada del receptor portátil de radio (la Ranser y la Spica, con audífono) volvió inútil el sistema, reducido en el último tiempo a lo meramente decorativo. En Buenos Aires incluso el dato de Alumni se pasaba por la radio, según se comenta.

A pesar de la decadencia, un pico de ventas fue en 1964, cuando se produjo un problema económico entre la AFA y las emisoras radiales. Sin datos, el hincha compró masivamente la revista nuevamente, y como nunca. Fue un récor de Alumni, triplicando su venta habitual.

 

 

INGRESA Y HACE EL PEDIDO

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 

 
 
 
 
 
 
 
 




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